Este artículo es posiblemente uno de los más útiles que podrás leer en este blog y es imprescindible para entender en profundidad algunos artículos posteriores. Vamos allá.
Las personas pueden ser clasificadas por decenas de variables: género, edad, clase social, asociaciones, gustos, aficiones… la lista no tiene fin, sin embargo hace años encontré la que para mi es la clasificación definitiva. Las personas pertenecemos invariablemente a 2 grupos o tipologías:
- Los del «servicio a uno mismo» o “competitivos”.
- Los del «servicio a los demás» o “colaborativos”.
Nadie es “puro”, es decir nadie es 100% colaborativo o 100% competitivo. Todos somos una mezcla en diferentes proporciones: 80-20, 70-30, 60-40… e incluso algunos podemos estar en un momento determinado en el 50-50, pero la vida, con sus experiencias, tiende a decantarnos con claridad hacia una de ambas opciones.
Los “competitivos» o del “servicio a uno mismo» se caracterizan por el “egoísmo”, y tienden a anteponer sus propios intereses. Su “Joy” es la ganancia individual. Generan estructuras verticales, rígidas, con niveles claros y definidos, en las que todos necesitan conocer su posición en el escalafón. El líder es temido o, en su propio lenguaje, “respetado”, y sólo es sustituido cuando muestra signos de “debilidad”. La energía predominante es el Miedo. Indefectiblemente en la cúspide de este tipo de organizaciones acaban estando los psicópatas, caracterizados por la falta de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, lo que les convierte en competidores implacables. Aunque esta descripción pueda sonar peyorativa hay que señalar que los competitivos son capaces de generar organizaciones y estructuras muy eficientes. Ejemplo de este tipo de estructuras serían las organizaciones mafiosas.
Los “colaborativos” o del “servicio a los demás” se caracterizan por contra por la “generosidad”, y tienden a anteponer el interés del grupo al propio. Su “Joy” es el desarrollo colectivo. Generan estructuras horizontales, con pocos niveles entre los cuales hay frecuente intercambio de roles o papeles. La energía predominante es el Amor. El ejemplo más claro de alguien del “servicio a los demás» sería una madre que se sacrifica por sus hijos, que se queda el huevo frito con la yema rota, o se toma la sopa fría para que los demás la tomen caliente.
Nuestra sociedad está en crisis porque viene de ser predominantemente competitiva pero la tendencia es de un futuro necesariamente colaborativo. La coexistencia actual de ambos modelos económicos da lugar a una sociedad piramidal cuya altura viene dada por la economía competitiva y cuya base viene determinada por la nueva economía colaborativa.
Ser capaz de clasificar a las personas de acuerdo a este patrón es una de las habilidades más útiles para manejarse bien en los ámbitos personal y profesional.
No te pierdas el artículo “Elige socio con el test de la croqueta” para detectar a un competitivo intentando hacerse pasar por colaborativo.
Un abrazo cuántico.

